Perforarse el cuerpo (body piercing) – prevalencia y riesgos

 
 

Bandolera lleva una vida retirada. Aparte de ver una oreja con pendiente de vez en cuando y tener un tío marino mercante con algunos tatuajes, el concepto de hacerse un piercing o tatuarse como “arte corporal”, le es extraño. Una visita al museo Pitt-Rivers de Oxford le recuerda a uno, que otras culturas en otras épocas han usado el arte corporal extensamente. Los lectores, obviamente no tan retirados, han preguntado acerca de la evidencia sobre arte corporal y salud.


Prevalencia del body piercing

Las búsquedas en la literatura encontraron un único estudio [1], que examinaba piercing y tatuajes en estudiantes en una Universidad americana. Un cuestionario de una sola página fue depurado mediante un estudio piloto, y ofrecido entonces, con carácter voluntario y anónimo, a estudiantes durante cuatro meses a principios de 2001. Preguntaba sobre edad, sexo, y sobre piercing y tatuajes en diversas partes del cuerpo, así como sobre cualquier complicación asociada a ellos. Se pidió a las mujeres específicamente no incluir la perforación del lóbulo de la oreja. 
Se completaron 454 cuestionarios (218 hombres y 236 mujeres), alrededor de un 15% de la población total de estudiantes. Su edad media era de 21 años.

Body piercing

Tenía alguno hecho el 42% de los hombres y el 60% de las mujeres, con 315 piercings en 229 estudiantes, y con un máximo de cinco. 
El 31% de los hombres tenía perforadas las orejas; y la lengua, ceja, pezón, genitales u ombligo un 2% o menos, para cada sitio. Además, un 7% se había quitado el pendiente de la oreja, y, de la lengua, pezón y ombligo, un 2% o menos. 
Un 29% de las mujeres tenían piercings en el ombligo, 27% en las orejas (excluido el lóbulo), un 12% en la lengua y un 5% el pezón; 2% o menos en genitales, nariz o labio. Además, se los habían quitado, un 4% de la lengua, un 3% del ombligo, y de la oreja, ceja, nariz, labio, pezón o genitales un 2% o menos. Se comunicaron complicaciones en el 17% de los piercings, las más habituales infección bacteriana, sangrado y trauma local (Figura 1). No se informó de ningún caso de infección viral. El piercing en la lengua se asoció a problemas dentales u orales subsiguientes en un 10%.

Figura 1: Problemas por body piercing

Tatuajes

Tenían tatuajes el 22% de los hombres y el 26% de las mujeres, entre uno y tres por individuo. Los sitios habituales en los hombres eran mano o brazo, espalda y hombros, y en las mujeres espalda. No se observaron complicaciones.

Infecciones virales y body piercing

Una revisión descriptiva [2] se ha fijado en ello. Puede que sea una revisión sistemática, pero no explica la estrategia de búsqueda. Incluyó 12 estudios publicados hasta 1997, la mayoría realizados para identificar factores de riesgo de hepatitis viral. Tres estudios eran de USA, cuatro de Italia (del mismo investigador) y los restantes, de Taiwan, Corea, Tailandia y África. El tamaño iba desde 110 hasta más de 13.000 individuos. 
Nueve de los estudios, incluyendo los de USA e Italia y todos los más grandes, encontraron que el piercing era un factor de riesgo. Los tres que no, eran todos pequeños estudios (menos de 323 individuos) de Taiwan o Corea. Un estudio más reciente ha examinado los factores de riesgo de adquirir una infección por virus de hepatitis C en Estados Unidos [3]. Se incluyeron pacientes consecutivos con infección crónica por VHC candidatos para un ensayo clínico, con exclusión específica de VHB, VIH, y enfermedad hepática avanzada. Se completó un detallado cuestionario sobre factores de riesgo durante una entrevista con un único investigador. 
Los pacientes eran 148 (88 hombres, 60 mujeres), entre 18 y 72 años (media, 45 años). Sólo un 5% no tenían ningún factor de riesgo conocido. Los factores de riesgo conocidos más comunes eran uso de drogas inyectadas, compartir cepillos de dientes u hojas de afeitar, piercing, ser receptor de productos sanguíneos, exposición sexual y exposición ocupacional a sangre, en el 48 al 32% de los casos. El tatuaje se asociaba al 17% de los casos. La exposición a los factores de riesgo difería enormemente entre hombres y mujeres, con un 92% de las mujeres con piercing (Figura 2). La mayoría de los casos tenía más de un factor de riesgo, pero en 3 de los 23 casos con un único factor de riesgo, éste era el piercing.

Figura 2: Asociaciones entre infección por hepatitis C y conductas de riesgo conocidas

Comentario

El body piercing es algo habitual, y aun cuando la única evidencia que tenemos es que la mitad de los estudiantes de una universidad de Estados Unidos los llevan, unas pocas horas mirando programas populares de televisión nos dice que no es probable que eso sea algo atípico. Los efectos adversos no son infrecuentes, afectando a alrededor de uno de cada cinco. Uno de cada diez produjo una infección bacteriana. 
No sabemos cuántos contraerán una infección viral grave por un piercing o un tatuaje. Sabemos que habrá un mayor riesgo. Mientras tanto, los que estén considerando hacérselo, deben ser conscientes de que es más que un poco de diversión. La industria debería ser minuciosamente regulada, los instrumentos estériles de un solo uso deberían ser obligatorios, y la vacunación contra VHB de quienes los realizan sería una muy buena idea. Mientras tanto, un problema de salud pública significativo se puede estar formando silenciosamente.

Bibliografía:

  1. LB Mayers et al. Prevalence of body art (body piercing and tattooing) in university undergraduates and incidence of medical complications. Mayo Clinic Proceedings 2002; 77: 29-34.
  2. MO Hayes, GA Harkness. Body piercing as a risk factor for viral hepatitis: an integrative research review. American Journal of Infection Control 2001; 29: 271-274.
  3. LJ Yee et al. Risk factors for acquisition of hepatitis C virus infection: a case series and potential implication for disease surveillance. BMC Infectious Diseases 2001; 1: 8.
 

Traducido por Jose Enrique Mariño Suárez. Medico de familia. Madrid

url original http://www.jr2.ox.ac.uk/bandolier/band109/b109-2.html

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